El
templo parroquial


 

La Iglesia de la Purificación y San Blas, también conocida bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y San Blas, es una de las obras arquitectónicas más grandiosas de la provincia de Teruel: su inmensa fachada se divisa desde la lejanía y compite con la altivez de la figura del recién restaurado Castillo: desde las torres de sendos edificios se puede contemplar una extensa panorámica de la Sierra de Gúdar-Javalambre.

Este monumental templo de estilo barroco, de mampostería y cantería, fue adosado a una torre-fortaleza medieval, reconvertida posteriormente en Campanario. El Libro de Actas del Concejo indica que las obras se iniciaron en 1721 y también que, en 1734, con motivo de una inspección de la Fábrica de la iglesia, ésta ya presentaba un estado de construcción muy adelantado; el templo parroquial fue terminado durante el segundo cuarto del s. XVIII.
En su disposición interna se contempla una edificación de tres naves: la central, cubierta con bóveda de medio cañón y lunetos, y las dos laterales, que contienen en la cabecera un estuco de una custodia adorada por ángeles. Los muros y las superficies interiores de sus arcos mantienen, bastante deterioradas, pinturas del XVIII.
El Sagrario, ubicado en una de las naves laterales, ha sido recientemente restaurado. El resto ornamental de la construcción fue prácticamente desmantelado en la contienda civil de 1936: tan sólo quedan algunos elementos del coro y órgano, el púlpito, tres sillones, unas columnas de tipo salomónico y casi todos los azulejos del baptisterio, en los que se puede apreciar el pasaje evangélico del bautismo de Jesús.

El retablo mayor